Tanto esfuerzo para nada. Maldita sea, los consejeros de la ONU no saben lo que están haciendo. Ha sido imposible conseguir que entren en razón. No se dan cuenta de que no tenemos nada que hacer ante el juicio divino que se cierne sobre nosotros. Lo único que podemos hacer es aceptarlo e irnos, pero no, están obsesionados con la vida terrenal y con todo lo que nuestro señor Jesucristo nos dijo que nos desprendiéramos. Ese Francés es el peor de todos, Jean Baptiste, un científico prepotente, engreído, y que de verdad se considera el autentico salvador de la raza humana.
Pero no todo ha terminado gracias a Dios. Varias empresas, entre ellas la fundación Osnah, una empresa dedicada a nuevos proyectos, y a la investigación de grandes y nuevas tecnologías, me han llamado para que continúe trabajando en mi proyecto. Al menos esto supondrá la inyección económica que necesito para poder empezar.
Espero que Dios sepa perdonar nuestra arrogancia, y aun nos dé la oportunidad, de demostrar que muchos de nosotros merecemos ser los herederos del nuevo mundo.
Mañana comenzare a llamar a todos los hombres y mujeres que necesito. Astronautas, físicos, ingenieros, matemáticos, biólogos, va a ser un trabajo duro, pero el resultado merecerá la pena. Preparare el éxodo humano, y hare que la ira de Dios caiga sobre los injustos, y los pecadores.
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